LOS NIÑOS ,el futuro,el ambiente y el plomo
Por: Alexander Bonilla D.
El concepto de desarrollo sustentable es la garantía para las generaciones futuras, para los niños de hoy y mañana. Los niños son un gran reto para cualquier gobierno. Los niños están poniendo a prueba al mundo, y pareciera que estamos fracasando, pues que mueren 14 millones de niños cada año, reducen prácticamente a la nada toda retórica que se dice sobre ambiente y desarrollo sustentable.
Hoy se habla de equidad entre las generaciones y se pone en discusión los derechos de niño. Sobre este particular vale la pena recordar lo que dijo el Secretario General de las Naciones Unidas: dijo
“La forma como una sociedad trata a sus niños refleja no solo sus cualidades de compasión y de protección, sino también su sentido de justicia, su compromiso frente al futuro y su deseo de mejorar la condición frente al futuro y su deseo de mejorar la condición humana para las generaciones venideras. Este concepto es tan indiscutiblemente válido en el caso de la comunidad de naciones como cuando se aplica a una nación concreta”.
No existe un consenso con respecto a la edad que constituye el límite superior de la infancia. La O.I.T. dice que se considera niño a todo menor de 15 años, mientras que la convención sobre los Derechos del Niño de 1989, dice que “se entiende por niño todo ser humano menor de 18 años”.
En el mundo hay más de 1.700 millones de niños menores de 15 años; por lo tanto, más del 32% de la población del planeta pertenece a la “próxima generación”. Todo lo que se haga hoy afectará a los hombres de mañana; lo que pasa es que los niños no tienen poder de decisión sobre su futuro.
¿Estaremos haciendo lo correcto con los niños de hoy?
LOS NIÑOS Y EL AMBIENTE
Los adultos con nuestras actuaciones hemos afectado los recursos naturales, que pertenecen a las generaciones futuras, es decir, los niños de hoy y mañana. El futuro es de los niños, pero la responsabilidad de cuidarlos es nuestra.
Los niños no se pueden defender. En este sentido la lucha es desigual. También porque son distintos de los adultos. ¿Por qué son distintos?
En primer lugar y es obvio, porque son más frágiles, más vulnerables, tanto en lo físico como en lo mental. Por ello les es imposible asumir su plena responsabilidad.
También son diferentes porque tienen poco o ningún poder económico o político. Ellos en consecuencia dependen del interés de sus padres, tutores o de los recursos del gobierno. O sea, como se dice “los niños no votan, no tienen poder político o financiero; no pueden impugnar las decisiones de los mayores”.
Por consiguiente, la convención sobre los derechos del niño de 1989, representa un cambio importante para el futuro de ellos, pues se reconoce que “todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida”, con lo cual se obliga a los Estados “a garantizar en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño”.
Los niños tienen derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud y a que se adopten medidas para reducir la mortalidad infantil y enfrentar la malnutrición.
Otro aspecto que hace a los niños diferentes de los adultos es su energía inagotable y que carecen de prejuicios. Su pensamiento es puro, no está maleado por los intereses de los adultos. Este aspecto puede contribuir a lograr un cambio positivo a favor del ambiente.
Sería bonito escuchar el pensamiento ambiental de los niños; pero un pensamiento que no contenga manipulaciones hacia los extremos.
Ahora en vacaciones, los niños y jóvenes, que son miles, podrían hacer cosas positivas en sus casas o barrios: juntar basura, limpiar su barrio, plantar árboles.
LOS NIÑOS Y EL PLOMO
Cuando el plomo afecta a las mujeres embarazadas o a los niños, esto puede significar un menor conciente intelectual, una reducción en la capacidad de aprendizaje, un menor desarrollo de la memoria, alteraciones sensoriales especialmente la visión, trastornos de la conducta.
Investigaciones realizadas en Estados Unidos permitió apreciar diferencias entre niños que tenían altas concentraciones de plomo en la sangre del cordón umbilical al nacer, y niños con bajas concentraciones. Hubo diferencias en el desarrollo mental.
A todo esto hay que agregar que los efectos del plomo sobre la salud de los niños es más grave cuando hay problemas de dieta. Es decir, los niños de los países pobres son más propensos a verse afectados debido a las altas tasas de desnutrición infantil existente en muchos de nuestros países. Y precisamente aquí es donde se le pone todavía el tetraetilo de plomo a la gasolina.
En los adultos se presenta una relación entre las concentraciones de plomo y un aumento de la presión arterial, antecedente frecuente de las enfermedades cardíacas. También se ha comprobado una asociación entre la exposición a bajas concentraciones de plomo con la alteración en la formación de los glóbulos rojos, los trastornos renales y en la función del sistema nervioso.
Bien, hemos hecho varios comentarios sobre el plomo. ¿Qué se puede hacer para su eliminación en la gasolina? ¿Hay alternativas?