La Radiactividad
Por. Alexander Bonilla Durán
Los rayos X fueron descubiertos por el físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen, en 1895 cuando radiografió la mano de su esposa. Este fue un descubrimiento trascendental para la medicina. Después Henry Becquerel, en 1896, estudia el mecanismo por que los rayos X se producen y en particular sus relaciones con la fluorescencia. Descubrió que el Uranio emitía emisiones, o sea, descubre la radiactividad natural.
En 1898, Pierre y Marie Curie, descubren la radio. Bautizaron el fenómeno como radiactividad para las emisiones espontáneas.
La radiactividad se empezó a usar en la medicina; luego para conocer la estructura del átomo. Después viene la radioquímica, los isótopos radiactivos artificiales y la energía atómica, por último.
El descubrimiento de la radiactividad ha tenido un gran efecto en la medicina. Por eso la Organización Mundial de la Salud ha publicado un análisis de la tecnología actual en el campo de la radiomedicina, los diagnósticos por imagen, la radioterapia, y la protección radiológica.
La radiactividad utilizada sabia y correctamente puede ayudar a mejora la calidad de vida de la humanidad. Pero cuando se usa con fines bélicos se pone al Planeta al borde de la extinción.
El uso de radiactividad en la medicina siempre ha despertado preocupación, en especial entre los que manipulan los aparatos y los enfermos que son expuestos a los rayos X.
Según los expertos en el mundo se usan unos 800.00 aceleradores para la radiactividad; 4000 fuentes radiactivas de cobalto; 1800 aceleradores para la radioterapia; y 1300 servicios de medicina nuclear que usan fuentes radiactivas abiertas, tanto para el diagnóstico como para la terapia.
Las dosis media por persona es de aproximadamente 2 milieverts al año, lo que representa una dosis 10 veces mayor que la que recibe en un examen de rayos X. Al principio no se conocían mucho los efectos de las radiaciones. Los primeros efectos identificados fueron de carácter agudo: eritema cutáneo, cataratas, y descenso de la producción de células sanguíneas. Pero estos fenómenos solo se manifestaban cuando los tejidos recibían dosis de más de 1000 veces mayores que las que recibe al año una persona corriente a partir de la radiación natural. Más tarde se descubrieron los efectos cancerígenos.
Por lo anterior, en la actualidad se presta especial atención a la protección de los pacientes, aunque se pueden dar accidentes o descuidos como sucedió con los irradiados en un Hospital de Costa Rica. Para evitar estos problemas se busca elevar la calidad del equipo y mejorar los procedimientos, así como justificar mejor los exámenes solicitados.
La dosis colectiva global que reciben los pacientes de la radiología diagnóstica es 500 veces mayor que la dosis recibida por la población mundial de las centrales nucleares, dice la Organización Mundial de la Salud. Por ello, para evitar problemas en los pacientes, se busca introducir medidas de seguridad en el diseño, la instalación, el uso, la reparación y la eliminación final del material.
La Comisión Internacional de la Protección Radiológica ha expresado que la exposición a las radiaciones puede tener efectos negativos en la salud humana, ya que no es posible evitar por completo el efecto carcinogénico de la radiación. También opinan que no debe haber exposición a las radiaciones a menos que los beneficios compensen los efectos nocivos. Igualmente dicen que toda exposición debe mantenerse lo más baja posible.
Por su lado, los estudiosos manifiestan que son los establecimientos médicos las fuentes más abundantes y difundidas de radiación en todo el mundo. Se cree que como estas actividades son benéficas, no es raro que se ignoren los riesgos que entrañan. En conclusión, se debe tener mucho cuidado con el uso de la radiactividad en la medicina, para que no sucedan accidentes fatales y dolorosos como los vividos en Costa Rica.