El secuestro y el mercado del carbono
Alexander Bonilla D.
Aunque se han creado muchas expectativas sobre la entrada de dólares producto de la venta de oxígeno, vale la pena aclarar algunas cosas. El mundo, los países desarrollados, son los máximos contaminadores con gases efecto invernadero, que está calentando el planeta. Uno de los principales gases es el CO2. Los árboles, los bosques, principalmente los de crecimiento secundario, son muy buenos para capturar carbono de la atmósfera y purificarlo. Eso es lo que se está pidiendo reconocer; el valor económico del secuestro o captura de carbono que realizan nuestros bosques. Los países ricos, de acuerdo con convenios internacionales, y discusiones realizadas en la última reunión de Kyoto, da la oportunidad a esos países que paguen su pecado ecológico, por medio de la compensación. Es decir, ellos pueden compensar su contaminación pagando por la protección de bosques en otros lados. También deben comprometerse a reducir sus niveles de emisión de gases contaminantes. Pero la negociación o captura de esos dineros por venta de oxígeno; no es tan difícil como muchos creen. Aquí existe una oficina que se llama de Implementación Conjunta dependiente del MINAE, por medio de la cual se hace la venta. Ellos han hecho contacto con la bolsa de Chicago y abrieron las posibilidades de negociar y comercializar en el futuro certificados de carbono. Se espera que el mecanismo sea aceptado universalmente, por medio de la Convención de Cambio Climático. Otra cosa que limita las negociaciones es el ingreso al mercado de países como China, Rusia o Brasil, que obviamente abaratarán la tonelada de carbono. Recordemos que ellos tienen millones de Has de bosques. Costa Rica es muy chica, pero … tenemos algunas ventajas comparativas, como es la credibilidad y sistema de conservación de nuestros parques nacionales. En estos mercados lo que vale es la garantía de protección de los bosques y los esquemas de verificación certificados. Obviamente que países como Rusia, Brasil, o del Sureste Asiático no cuentan con credibilidad en su manejo y conservación de bosques. Costa Rica, sí, por lo menos por el momento tenemos credibilidad ambiental. Esperamos que los errores y masacres forestales que todavía se dan (por ejemplo en Osa) no repercutan a nivel internacional, y se afecte un futuro mercado de venta de oxígeno.
Desde esta perspectiva, los expertos opinan que a Costa Rica no le sirve a negociar a un mercado global de carbono. Le conviene más negociar en forma bilateral con Estados Unidos, y así obtener mejores precios por tonelada de carbono, con base a acuerdos realizados años atrás.
En la negociación o venta del carbono (certificados) también se da la competencia desleal, pues existen países que regalan su carbono (a precios muy bajos). Es por eso que se ha creado un ente fiscalizador para certificar que los bosques que se ponen en garantía realmente se estén protegiendo. Costa Rica ya cuenta con experiencia en estas negociaciones. Ya lograron negociar $2.000.000 a $10 por tonelada con Noruega. Además, se tiene un esquema de negociación, monitoreo, transacción y canalización de recursos. Se piensa abarcar 1000 certificados en el mercado de Estados Unidos, para beneficio de nuestros parques nacionales, pues esos son los bosques sobre los cuales se ha certificado su protección y la cantidad de carbono que secuestran por Ha. Como pueden apreciar, la cosa no está fácil. El mercado de carbono apenas se está abriendo. En la actualidad lo que sí existe es un mercado consolidado de SO2 (dióxido de sulfuro), que permite negociaciones a la bolsa de Chicago del orden de los $30 millones en forma diaria. Bueno, eso es un buen augurio para una bolsa del carbono. Eso creen los expertos. Además, se cuenta con el apoyo del Banco Mundial que podría pagar el proceso de implementar y monitorear un sistema de certificación independiente de carbono. Con ello se le daría validez a los certificados de carbono de un país. O sea, si se dice que se están protegiendo bosques, eso debe verificarse y certificarse.
En Costa Rica los derechos de fijación de carbono se pagarían pro medio de FONAFIFO a quienes reforesten, conserven o manejen sus bosques. Se pagan con el impuesto de los combustibles, que por desgracia el Ministerio de Hacienda no los ha girado en su totalidad al sector forestal. Para que el sector privado capte dólares del mercado de Chicago, deben certificar el carbono que secuestran sus bosques. Eso no se ha hecho.