La agonía de los campesinos
Por. Alexander Bonilla D.
alebodu@hotmail.com
Este artículo es un desahogo por la rabia e impotencia de querer ayudar
y no poder, de querer proteger una tierra y no poder.
Resulta que a un campesino puro ,honrado y trabajador de Acosta le van a quitar
la finca, va a perder lo que ha sido su vida; donde se le han encallecido las
manos, donde se le ha arrugado la frente, donde han nacido sus hijos. Pidió
un préstamo a un prestamista por dos y medio millones de colones. No
los ha podido pagar pues esperaba la recogida del café. Y ahora el café
no da para nada. Ni siquiera los intereses pudo pagar que ahora suman 800 mil
colones. No puede pagar tampoco los 80 mil colones por mes de intereses al prestamista.
Este ya no puede esperar más .Necesita recuperar su inversión.
A este campesino la deuda se lo comió.
Ahora tendrá que abandonar su finca de café de 7 manzanas e irse
a trabajar de péon a la zona de Quepos. De tener y trabajar su propia
tierra, pasa a ser un peón , un asalariado que vivirá en una casa
prestada o en una alquilada.
Desesperado me ofreció la finca, con su casa de cemento, bien pintada
, con agua y electricidad , que debe valer unos dos y medio millones de colones.
Alexander , me dijo, deme 5 millones de colones. Así pago la hipoteca
y los intereses y me queda algo para volver a empezar y pagar el traslado a
mi nuevo destino. Deje Ud. Esa finca con todo y casa, para que la conserve y
la proteja en el futuro. Si no,posiblemente me la desmantelen porque tengo que
irme, y el prestamista la rematará.
Ví a su hijo y a su esposa en la casa, con su cara de desconsuelo y el
alma hecha pedazos. Tendrán que abandonar su tierra , su hogar de toda
la vida. El sitio donde parieron sus hijos; la tierra donde el niño jugó
y creció. La tierra donde cada tarde vieron ocultarse el sol y el padre
orgulloso decía a su hijo “hijo mío esta tierra algún
día será tuya”.
Alexander , no puedo hacer nada, no tengo dinero. El café me hundió.
No puedo salvar mi finquita.
El alma se me partió , y casi se me salen las lágrimas al ver
la tristeza y la esperanza perdida de este hombre curtido por el sol. Sí,
un hombre, un campesino , un hijo de la tierra fecunda que forjó la Costa
Rica de hoy.
No puedo ni ayudarle ni mucho menos darle algo de dinero , o yo comprarme la
deuda con todo e intereses. ¡Qué desgracia ser pobre en dinero!
¡Y pensar que así muchos campesinos están perdiendo su tierra!
¡Y pensar en todo lo que se han robado del Gobierno! ¡Y pensar en
las Fundaciones que dicen que tiene recursos para conservación...! ¡Y
PENSAR QUE NADIE AYUDA AL CAMPESINO!.