Agricultura en los trópicos húmedos
Por: Alexander Bonilla Durán
Para la historia de la EARTH……
Para poder emitir un criterio, desde mi modesta perspectiva, sobre el proyecto de creación de la Escuela de Agricultura de la Región Tropical Húmeda, he leído detenidamente el proyecto publicado en la gaceta Nº 172 del 11 de setiembre de 1985, el dictamen afirmativo de mayoría y minoría dado en la Comisión de Asuntos Agropecuarios y de Recursos Naturales de la Asamblea Legislativa, el proyecto sustitutivo a los dictámenes de la Comisión presentado por el Poder Ejecutivo, el análisis jurídico presentado por el Dr. Rubén Hernández Valle, y el informe y proyecto alternativo presentado por las universidades a través de una Comisión Interinstitucional integrada para dictaminar el proyecto. También he analizado un documento llamado “Aspectos Ecológicos del Desarrollo en las zonas tropicales húmedas” preparado por la Agencia Internacional de Desarrollo (AID).
Nadie duda de que el apoyo financiero internacional bien dirigido y administrado podría efectivamente contribuir al desarrollo de nuestra región tropical húmeda. Nadie cuestiona que la ayuda de la AID, la Kelloggs, de la URSS, de la China, de Francia o de otro país o agencia internacional, siempre que sea una ayuda sin compromisos vergonzosos, sin que lesione nuestra Constitución, nuestra soberanía o sistema legal, será importante para un país subdesarrollado y endeudado como Costa Rica. Sin embargo, tenemos que decir, que el proyecto presentado para crear esta Escuela de Agricultura tiene muchas incongruencias, derivadas de la rapidez y forma en que se desea imponer. Tiene vicios legales e inconstitucionales y lesiona la Educación Superior costarricense, despreciándola y poniéndola en desigualdad de condiciones en relación con la susodicha Escuela, que no es ni más ni menos que el planteamiento de creación de otra universidad. Al proyecto lo único que le falta para que el parto sea un adefesio completo es que diga que el idioma oficial será el inglés (lo mismo diríamos si fuera ruso, francés o chino, para aquellos frágiles de epidermis).
No deseo entrar en detalles sobre particularidades legales o educativas. Esto fue hecho por expertos. Así por ejemplo el Jurista Hernández entre otras cosas dice: Se le atribuye funciones y privilegios incompatibles con la regulación jurídica de nuestra educación superior, no se aclara su naturaleza jurídica y debilita el sistema de enseñanza universitario estatal, sería una nueva universidad otorgando títulos sin control estatal estricto, más pareciera una Sociedad Anónima, su concepción implica la derogatoria de la ley de la moneda, los privilegios dados son inaceptables, odiosos y sin razón de ser. En relación con lo educativo se dice que hay objetivos y metas que pueden ser juzgados en términos académicos, y que viene a duplicar una formación técnica y profesional ya existente.
Pero en lo que deseo profundizar es en aspectos ecológicos asociados al desarrollo en las zonas tropicales húmedas, tema de fondo sobre el que no se ha dicho casi nada.
Los ecosistemas de las zonas tropicales húmedas, principalmente los de zonas bajas y pantanosas son muy frágiles, sensibles a la erosión, al deterioro irreversible si no se manejan adecuadamente tomando en cuenta las interrelaciones ecológicas. Una Escuela como la cuestionada no debe hacer agricultura ni plantear un aprovechamiento intensivo de nuestro territorio como una forma de producir alimento y salir del subdesarrollo. No. Sería irresponsable y algo que nadie debe aceptar, porque, aunque se han hecho muchos estudios estos todavía son insuficientes para entender la ecología tropical. Porque para definir una verdadera agroecología debe haber voluntad política, y un replanteamiento de nuestro sistema legal administrativo ambiental. Y esto no está dado. De tal manera que los esfuerzos de esta Escuela quedarían un tanto en el aire, si realmente es que buscan promover un ecodesarrollo. Una estrategia de desarrollo agrícola basada en conocimientos insuficientes no es lo más adecuado para el país.
Ahora bien, la AID percibe 3 enfoques en la utilización a corto plazo de los recursos de las zonas tropicales húmedas: 1. Conservar ecosistemas intactos como áreas silvestres, para turismo, recreación, estudios científicos. 2. Utilizar partes del ecosistema para producir madera y sus derivados; incluída la reforestación. 3. Dedicar extensas zonas para la agricultura; ampliar éstas por medio de la tala de bosques y usando nuevas tecnologías agrícolas.
Incluso se recomienda una mezcla de estas tres alternativas.
No sabemos cuál enfoque impulsará esta Escuela de Agricultura. Lo saben los señores Diputados?. Considero que debe haber un debate donde se aclaren varios puntos vitales, como sería el impacto ambiental de las técnicas agrícolas que promoverá la Escuela. También sería importante saber cómo aplicarán sus tecnologías dada la coyuntura ambiental que vivimos (analfabetismo ecológico, falta de apoyo político, falta de legislación, entre otras cosas). Queremos que nos expliquen los gestores del proyecto cómo un ecosistema del trópico húmedo puede aguantar modificaciones y seguir conservando su capacidad de producción constante.
Por lo tanto, pienso que el proyecto de creación de esta Escuela debe recibir mayor debate, tanto para conocer los estudios científicos y técnicos que sustentan su creación en Costa Rica, como para saber el tipo de manejo que se promoverá en nuestras regiones tropicales húmedas. Además es prudente para la institucionalidad del país y para consolidar la democracia que se le de la oportunidad de participar en el debate a los diferentes grupos o instituciones del país (sea a favor o en contra). Esto enriquecería el conocimiento de los Diputados lo que a su vez redundaría en una decisión más adecuada para las necesidades de Costa Rica.
Finalmente pienso que si las instituciones que financiarían la Escuela realmente desean apoyar al país y enseñarnos a manejar racional y sostenidamente los ecosistemas tropicales húmedos, no rechazarían una propuesta alternativa como la presentada por las universidades, en donde habría participación de otros centros de enseñanza superior y organismos internacionales que investigan sobre los trópicos húmedos en Costa Rica. Escuela sí, pero adaptada a nuestra idiosincrasia, nuestra constitución, nuestras leyes y… nuestra ecología.