Cataratas de Llanos de Cortés nov.2003
Por.Alexander Bonilla D.
El duendecillo Manrique quería que lo llevara a conocer las cataratas
de Llanos de Cortés, en Bagaces, Guanacaste. La colonia de duendes de
Angel lo habían invitado desde hace tiempo.
Bueno, ante las insistencia de Manriquillo nos fuimos de expedición.
Nos acompañó Marquitos, un duende un poco pasado de libras; bastante
hermoso, pero con quien es agradable compartir , a pesar de una delicada enfermedad
que lo aqueja hace tiempo. Este duendecillo adquirió un vicio humano:
el fumado, y no ha habido manera de quitárselo.
Una vez en Bagaces , nos adentramos por los Llanos. Ahí entre las espinas
del cornizuelo y potreros con evidencia de haber sido recientemente quemados,
llegamos a los zonzocuitles, esos suelos que en época seca se resquebrajan
y con las lluvias parecen un chicle.
Al borde del río nos encontramos con la tropa de duendes de Angel. Manrique
y yo comenzamos a bajar un precipicio donde había un trillo de rocas.
Llegamos haste el fondo y ¡OH SORPRESA! ¡QUE BELLEZA! Quedé
extasiado con esa catarata que se desprende desde nos 25 metros en una formación
rocosa y conformando un velo de novia de unos 30 metros de ancho. Al pie, con
playa y todo, una mansa poza, como la de la Laguna Verde. Y como si eso no fuera
poco, de un costado del peñón brotan dos chorros de agua... caliente,
increíble , como para acampar eternamente ahí con mis amigos duendes.
Un lugar soñado; espectacular, que es más conocido por los extranjeros
que por los ticos.
Gracias duende Marique por permitirme conocer ese rincón paradisíaco.
Saldo Marco de lo que se perdió , por no querer bajar al fondo del río.