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Alerta en los recursos hídricos

Por: Alexander Bonilla Durán


Nuevamente dos actividades están en la polémica ambiental, a saber las plantas hidroeléctricas y la minería de oro a cielo abierto.

La Ley permite la construcción de represas para participar en la cogeneración eléctrica. Sin embargo, a pesar de los EIA, parece ser que no se han podido manejar adecuadamente los daños a la naturaleza.

Esto ha sido evidente en varios proyectos, en especial en el Sector de Sarapiquí. La disyuntiva es clara, se debe decidir si se quiere seguir permitiendo la construcción de plantas por todo el territorio nacional o delimitar áreas de explotación, para salvaguardar recursos hídricos de valores ecológicos importantes. Creemos que es necesaria la discusión y el replanteamiento de la construcción de represas desde el punto de vista ambiental.

Pareciera que hasta el momento ha privado más el espíritu mercantil que el interés de proteger el ambiente. Los ejemplos sobran. Los empresarios hídricos recogerán lo sembrado: el mal manejo ambiental y la destrucción de cauces de ríos.

Por su parte la minería de oro, en especial en la zona de Miramar, también genera polémica por los potenciales daños a fuentes de captación de agua. También los mineros están cosechando lo sembrado a través de los años, al contaminar y envenar a los ríos en forma impune. En una zona que no ha dependido de la minería para subsistir, porque es agropecuaria, no parece que sea lógico que se le afecten sus recursos hídricos para negocio de empresas extranjeras, que luego abandonar el lugar, dejando las heridas a la Madre Naturaleza.

Pregunto: a quién beneficia la cogeneración eléctrica o la minería de oro a gran escala?.

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