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Carta al Presidente Monge., 1984

 

17 de noviembre de 1984

Sr.

Luis Alberto Monge

Presidente de la República

 

Estimado señor Presidente:

Como ciudadano costarricense y como persona preocupada por la conservación de los rasgos ecológicos fundamentales de Costa Rica a fin de propiciar un desarrollo sin destrucción, no puedo dejar de referirme sobre el concepto de neutralidad para nuestro país, impulsado por usted como respuesta a toda una trayectoria histórica y civilista practicada desde que nos constituimos en una Nación independiente.

Recientemente, en una reunión en que participé en Nairobi, representantes de organizaciones ambientalistas de todo el mundo coincidimos en que el problema ambiental número uno lo era la guerra y la carrera armamentista, generada por intereses políticos y económicos de las potencias capitalistas o socialistas (comunistas) y que se aprovechan de los problemas socioeconómicos de los países del Tercer Mundo para usarlos como campo de batalla de sus intereses, en donde las armas las dan ellos y las vidas las ponemos nosotros. Por estas incongruencias de la vida, más de 600 000 millones de dólares anualmente se destinan a la guerra, provocando la muerte y destrucción. Qué distinto sería el mundo si todo ese capital se destinara a la educación, la salud, la conservación de los recursos naturales, la vivienda, proyectos de desarrollo, la investigación o simplemente para promover la paz.

Señor Presidente, comprendo perfectamente cómo debe sentirse al ver toda una ola de oposición que se levanta, aún de miembros de su propio partido, alrededor del elevamiento del concepto de neutralidad a rango constitucional. Digo, con todo respeto, que comprendo cómo se siente, porque cuando hemos emprendido luchas a favor de los recursos naturales y hemos pretendido hacer ver que lo que se busca es para beneficio de nuestros descendientes, saltan los intereses particulares (políticos y económicos) que buscan el desprestigiar y eliminar aquellas ideas por las cuales sincera y honestamente hemos creído.

Respeto profundamente las tesis contrarias que se puedas esbozar contra determinado proyecto o filosofía que ostentemos, en el caso de la neutralidad he leído las distintas posiciones que la cuestionan; no dudo que eminentes personalidades han vertido importantes opiniones y voluminosos documentos legales que pretenden desvirtuarla o verle debilidades, pero sinceramente no me han logrado convencer. Y no me convencen porque comprendo perfectamente que el costarricense es neutral por naturaleza, por convicción, por historicidad, pero no cobarde, con lo cual quiero manifestar que aunque apoyemos el concepto de neutralidad, estaremos prestos en cualquier momento o lugar a defender nuestro sistema civilista y democrático, aún a costa de nuestra vida. También estoy seguro que la comunidad internacional, con neutralidad o sin neutralidad, llegado el caso de que fuéramos amenazados, y al sabernos demócratas y sin ejército no nos abandonarán, como se pretende pregonizar.

Veo en la aceptación del concepto de la neutralidad una ampliación del principio de la no intervención, del dual todos estamos de acuerdo, aunque se den elementos de juicio legales que los diferenciarían. Esto me hace reflexionar sobre el hecho de que hay muchas respuestas que todavía no conozco. Por ello trato de entender lo mejor que puedo los cuestionamientos que se le hacen al concepto de la neutralidad, pero cada vez me convenzo más de que Costa Rica nada pierde con ser neutral, y sí ganaría mucho, principalmente a favor de nuestros hijos, puesto que la responsabilidad de brindarles seguridad es nuestra, pero el futuro es de ellos.

Como usted podrá haberse dado cuenta, Sr. Presidente, junto con otros ciudadanos he fundado el Partido Ecológico Costarricense, enmarcado dentro de la democracia y lo establecido en la Constitución Política. Uno de los objetivos planteados es precisamente la búsqueda de la paz y el profesar la no-violencia. Aunque reconozco el sentido pro-paz y democrático de la mayoría de los compañeros del Partido, y por ser un Partido eminentemente democrático, no puedo arrogarme el derecho, aunque sea su Presidente, de que mi criterio expresado en esta carta sea el del Partido. Este tema será analizado en su oportunidad para conocer la posición oficial del Partido Ecológico

En este sentido, el apoyo que doy al concepto de neutralidad, por la filosofía ecologista que profeso, es en mi carácter personal. En el tanto que la misma no sea un atentado contra nuestra democracia (como así lo creo) estaré dispuesto a defenderla ahora y siempre, independientemente del partido político que esté en el poder.

Espero en Dios que la idea de la neutralidad llegue a ser una realidad porque creo que es el mejor camino en la búsqueda de la paz para Costa Rica y para alejarnos del espectro de la guerra que campea por nuestras fronteras y países vecinos, sólo lamento que la discusión se haya presentado en una época de luchas electoreras, lo cual limitará el clima de tranquilidad y desprendimiento que amerita su discusión y aprobación.

 

Muy atentamente,

 

 

Alexander Bonilla Durán

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