Carrera armamentista…una amenaza a la vida del planeta
Por: Alexander Bonilla D. alebodu@hotmail.com
Está de moda hablar sobre la instalación de misiles en Europa y de los enfrentamientos que mantienen contra su instalación cientos de misiles de ciudadanos europeos. También es tema de debate, principalmente en Estados Unidos, la película “Un día después”, que trata de cómo quedaría el mundo luego de una guerra nuclear.
¿Por qué los ciudadanos de estos países se preocupan tanto de la carrera armamentista nuclear? Por una razón muy sencilla: lo que está en juego es su propia vida. Tener misiles o cualquier otra arma nuclear dentro de su territorio, de una u otra esfera ideológica, es tner una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento, ya sea por razones de un real enfrentamiento o por un simple error humano.
Ahí, al igual que en muchas otras regiones del mundo, lo que se está dando es un juego de las grandes potencias, es el equilibrio del poder bélico, que se pretende justificar con el mantenimiento de la propia paz (armas para la paz-guerra para la paz). Cuesta entender la irracionalidad de los líderes políticos mundiales que a esta altura del siglo XXI continúen invirtiendo más de 600 000 000 000 (600 mil millones) de dólares por año en la carrera armamentista.
Por término medio cuesta lo mismo armar y entrenar a un soldado que educar a 80 niños, construir un bombardero moderno que suprimir la viruela durante 10 años, botar el último submarino nuclear que construir 450 000 viviendas modernas. Para dotar de agua potable a los países pobres se necesitan 80 millones de dólares al día, lo que equivale a 10 minutos de gasto militar.
Los efectos de la guerra recaen directamente sobre las personas: millones de muertos y millones de refugiados (lo cual ya sufrimos en Costa Rica). Pero también las guerras devastan cultivos. La Segunda Guerra Mundial provocó una reducción a corto plazo del 38% en la productividad agrícola de 10 naciones. Las nuevas armas causan además efectos ambientales más graves. En el sureste asiático los herbicidas químicos destruyeron por completo 1 500 km 2 de manglar y dañaron otros 15 000 km 2 ; la recuperación de los mismos es extremadamente lenta. En la misma zona se lanzaron más de 100 kg . De dioxina (la sustancia más tóxica hecha por el hombre, que está en el 2, 4, 5 T); esta sustancia está relacionada con abortos, defectos de nacimientos y cáncer de hígado.
Por eso es que se le tiene miedo a la guerra y principalmente a las armas nucleares. En una guerra nuclear no habría vencedor ni vencido. Sería prácticamente la destrucción de la especie humana. De ahí la preocupación por los misiles y la carrera nuclear. Recordemos lo que una vez dijo Eisenhower: “cada arma fabricada y la carrera desatada, cada cohete lanzado, entraña en último término, un robo a aquellos que tienen hambre y no son alimentados, a aquellos que tienen frío y no reciben abrigo”.