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ASCONA medio ambiente

ÓRGANO INFORMATIVO DE LA ASOCIACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA

Nº 16 MARZO 1981 – SAN JOSE COSTA RICA

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LA CRISIS Y LOS RECURSOS NATURALES

Por Alexander Bonilla

Para los que, en alguna forma, trabajamos en la conservación de los recursos naturales, hablar sobre el particular, es algo difícil, ahora que evidentemente el mundo y en particular nuestro país sufren los efectos de una crisis. Digo que difícil porque la mayoría de los costarricenses y principalmente los políticos, piensan que, solicitar que se invirtiera en conservación es utópico, puesto que la situación económica necesita invertir en renglones más productivos o en su defecto reducir gastos.

Todos sabemos que aquí no se ve la conservación de los recursos naturales como una inversión rentable o productiva; y en cuanto a reducción de gastos, los presupuestos o programas que primero se recortan, por considerar no prioritarios, son los de conservación.

Uno de los aspectos más sacrificados, por lo menos con dineros del Gobierno, serán definitivamente los programas de conservacionistas. Así, muchos juzgarán que destinar y aún incrementar programas de conservación está fuera de la realidad y mayormente aquellos que se atrevan a solicitarlo.

Sin embargo, pienso que una actitud, aparentemente razonable, nos podría agravar más la situación, porque si se destruyen irracionalmente los recursos naturales que nos quedan, sería socavar las bases de la economía nacional.

Es criterio de economistas y políticos que una forma de afrontar la crisis es favoreciendo una mayor producción agrícola. Pero, ¿han pensado que si se sigue permitiendo el acelerado proceso de deforestación en zonas no aptas para la agricultura, lo que pasará será más bien que mermará la producción agrícola al perderse gran cantidad de suelo fértil, producto de la erosión? O ¿han pensado que si se sigue dando un abuso en la utilización de los pesticidas, estaremos eliminando depredadores y fertilizadores naturales, disminuyendo con ello la misma capacidad de producción de nuestras tierras?

También nos vanagloriamos del potencial hidroeléctrico que tenemos, el cual nos servirá para afrontar la crisis. Todo este potencial hidroeléctrico, se puede perder en pocos años, si no se para la destrucción de nuestras principales cuencas hidrográficas, o si no se conservan los bosques o se desarrollan programas de reforestación en los alrededores de nuestras principales plantas hidroeléctricas, ya que la sedimentación, producto de la deforestación, está causando y causará serios problemas en el complejo y reducirá el período de vida de las mismas.

Que el mar, o sea los recursos pesqueros son otra alternativa para minimizar los efectos de la crisis. Claro que sí. Pero también el uso irresponsable del mismo, la destrucción de los manglares y la contaminación, reducirán al país la oportunidad de aprovecharlo.

Que todavía en el Valle Central existen excelentes tierras para producir hortalizas. Esto también es válido. ¿Pero no es cierto acaso, que gran cantidad de estas tierras productivas están desapareciendo bajo montañas de cemento?

Que tenemos un sistema de Parque Nacionales y de Reservas Forestales donde se protegen muestras de nuestros principales ecosistemas. Claro que también es cierto. Pero muchas de estas áreas apenas están en teoría; en la realidad son otra cosa: no tienen vigilancia, no tiene protección, la deforestación y la cacería se dan en ellas.

Por todo esto, costarricenses, creo que los problemas económicos que vivimos no nos deben alejar de la realidad ecológica que vive el país. Creer que apoyar e incrementar programas de conservación no es prioritario, es un error

Por supuesto, habrán muchas personas que valdrán la crisis para apoyar o impulsar proyectos que deteriorarán aceleradamente nuestros recursos naturales, aduciendo que son indispensables para fortalecer la economía. Por supuesto que existen proyectos que tratarán de hacerse sin estudios previos de impacto ambiental, poniendo como pretexto que la inflación no permite incurrir en tales gastos. Por supuesto que habrán muchos que evitarán instalar aditamentos anticontaminantes en fábricas o industrias porque también aducirán que los elevados costos no se los permiten.

La crisis es pasajera, los daños derivados del uso irracional de recursos naturales pueden ser irreversibles.

Es también importante recordar que a quienes más afecta la crisis es a los de bajos recursos y no son precisamente ellos los que destruyen el ambiente.

No permitamos que bajo la excusa de la llamada crisis se abuse con los recursos naturales. Ellos son responsabilidad de todos y no los hemos heredado de nuestros abuelos, sino que los hemos pedido prestados a nuestros hijos.

Nuestra Portada … LA PORTADA de esta edición corresponde a la laguna en el área recreativa San Ana donde se planea trasladar el Zoológico Nacional Simón Bolívar. (Fotografía por Alexander Bonilla D.

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