El río Piedra que nos hizo llorar
Por: Alexander Bonilla Durán
Es necesario correr riesgos. Solo entendemos del todo el milagro de la vida
cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da junto
con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.
Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que
ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.
Pero quien presta atención a su día descubre el instante mágico.
Ese momento existe: un momento en que toda la fuerza de las estrellas pasa a
través de nosotros y nos permite hacer milagros.
La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista.
El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en
busca de nuestros sueños... . Pobre del que tiene miedo de correr riesgos.
Porque ese quizás no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra
como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás oirá
que el corazón le dice: ¿Qué hiciste con los milagros que
Dios sembró en tus días?. Los enterraste en el fondo de una cueva,
porque tenías miedo de perderlos. Esta es tu herencia: la certeza de
que has desperdiciado tu vida.
Este pensamiento es de Pablo Coello: “a orillas del río Piedra
me senté y lloré”.