Ser ecologista es ser COSTARRICENSE
POR: ALEXANDER BONILLA D
PREMIO GLOBAL 500-ONU
En el movimiento ecologista hay de todo. Hay desde los que actúan con el corazón, hasta los radicales y moderados. Algunos se oponen a todo y creen que la ecología pertenece a ellos y que en ella solo tiene cabida la preocupación por los árboles, los animales o el agua. Quien no esté de ¿cuerdo con ellos es antiecologista y está vendido al gobierno o las empresas.
Yo creo que los animales y vegetales tienen derecho a vivir en el planeta y que tenemos que hacer lo posible porque sobrevivan; pero también pienso que con más razón tiene derecho a vivir la especie más evolucionada: el hombre.
Cierto que el hombre para satisfacer sus necesidades ha usurpado espacios natuales y ha cometido errores imperdonables. Pero ... ante una decisión, ¿quién debe morir, un ser humano o un árbol o animal? Ojalá ninguno muriera, pero la vida real hace que si hubiera que tomar la decisión nos inclinamos por el ser humano.
Lo que tenemos que buscar es una relación de armonía entre el hombre y la naturaleza, difícil lo sabemos, pero hay que intentarla día a día. Esta relación debemos encontrarla sin dogmatismos, sin extremismos, sin intereses económicos o politiqueros.
Queremos cambios a favor del ambiente que no conlleven a la paralización del país. La situación social y económica que vivimos no lo soportaría.
Antes que ecologistas debemos ser realistas... costarricenses.
Entiendo lo difícil que es hablar de conservación cuando hay pobreza, miseria, tugurios, desempleo. Por eso creo que la justicia social es un paso para encontrar una mejor armonía entre el hombre y la naturaleza.
14-1-93