A los nuevos gobernantes 1986
Por: Alexander Bonilla D.
Por lo general los políticos tradicionales ofrecen o solicitan soluciones inmediatas para mantener contentos (en el letargo) a los ciudadanos o para capitalizar votos para las elecciones. Son reacios a escuchar a técnicos o científicos que les ofrezcan planteamientos a largo plazo; más bien se inclinan por que les den instrumentos para “ir al día” satisfaciendo las necesidades de gobernados.
En el campo ecológico los políticos tradicionales no tienen claro el panorama. No ven en forma global la problemática, inclinándose a impulsar a veces unilateralmente (lo cual no quiere decir que sea del todo malo) un determinado sector, como por ejemplo el de los parques nacionales, porque han visto que es parte bonita de la conservación a nivel nacional o internacional). El tema es la moda y la gente lo acepta como si fuera la mejor vía para satisfacer las esperanzas de las generaciones futuras. Pero no intentan resolver y hacer planteamientos a aspectos conflictivos de la conservación ambiental, no sería el exceso burocrático de los organismos que manejan los sectores de conservación o la falta de recueros para que operen eficientemente, como sería enfrentar a los poderosos que manejan o manipulan el comercio de los plaguicidas y fármacos altamente tóxicos ya prohibidos en otros países y que aquí todavía no los venden; como sería hacer planteamientos concretos para evitar la deforestación provocada por la ganadería extensiva, el precarismo, las quemas y la mala distribución de la tierra, como sería evitar la transferencia de tecnología contaminante hacia nuestro país, debido a la carencia de legislación adecuada y negligencia de nuestros gobernantes; como sería la modificación de la constitución política para incluir el derecho a tener un ambiente sano que deben tener los costarricenses; como plantear la aprobación de un Código ambiental y un organismo rector de la política ambiental del país; o como eliminar los delitos de cuello verde (corrupción ecológica) que se dan en algunas instituciones del Estado. No, estas cosas no son abordadas por nuestros políticos de turno, porque según ellos no son importantes. Para muestra nuestra recién pasada campaña electoral, que careció de planteamientos a favor de la conservación de los recursos naturales y el ambiente. Para muestra también los enfoques ambientales que se hicieron en los programas de gobierno presentados por Liberación y Universidad, que dejaron mucho que desear y denotaron el desconocimiento de lo que debería ser un política a favor de los recursos naturales y el ambiente en un país subdesarrollado.
Hoy más que nunca, al estar en los albores del siglo 21 y al mirar la acelerada destrucción de nuestro ambiente, es urgente de que los nuevos gobernantes, es urgente de que los nuevos gobernantes tomen en cuenta el factor ecológico en la toma de decisiones. No debe temerse a que los criterios técnicos o científicos puedan restringir la libertad de tomar decisiones de un gobernante; porque un político inteligente, un verdadero Estadista, siempre buscará lo mejor para su pueblo y pensará no sólo en el hoy o el mañana mediato, sino que visualizará el legado que le pueda dar a las generaciones venideras ya que el futuro es de ellas pero la responsabilidad será de nosotros. En este sentido el político no puede abstraerse de los conocimientos o informes que le puedan brindar los conservacionistas o ecologístas.
Debe reconocerse que las propuestas ecológicas al nuevo gobierno (o cualquiera) deben tomar en cuenta la realidad social, económica y política que se vive. Deben ser prudentes y buscando siempre alternativas viables. También deberán tener siempre en cuenta que no puede haber un mejoramiento ambiental sino no se mejoran las condiciones sociales (principalmente en los niveles populares); que no puede existir un ambiente equilibrado si no hay paz y democracia en nuestro pueblo. La guerra, la violencia y los regímenes dictatoriales de izquierda o derecha, son un cáncer para los recursos naturales.
Ahora que volvíó la calma política al país, todos debemos unirnos y apoyar el nuevo gobierno. Los ecologístas, con la mirada en el futuro propugnamos para que se pare la masacre ecológica de nuestros bosques y porque se evite la contaminación y el deterioro del entorno. Clamamos porque Costa Rica tenga un desarrollo económico tomando en cuenta los factores ambientales y la consolidación de nuestro sistema civilista y democrático.
Estaremos a la par del Gobierno si a bien lo tienen y si se considera que nuestras sugerencias puedan ser útiles. Lo combatiremos con las armas ecológicas cuando veamos que sus decisiones lesionan la herencia.