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El estado del ambiente mundial en 1983

Por: Alexander Bonilla Durán

El Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente PNUMA, ha presentado un informe sobre el estado del ambiente a nivel mundial en 1983. El Dr. Tolba ha enfocado tres problemas fundamentales: los desechos peligrosos, las lluvias ácidas y la producción de la energía a partir de la biomasa.

El Centro de Enlace para el Medio Ambiente (CEMA) que tiene sus oficinas en Kenya, ha solicitado a todas las organizaciones no gubernamentales afiliadas que se le de difusión al mensaje ambiental dado por el PNUMA con motivo del Día Mundial del Ambiente. Haremos un extracto y adaptación para Costa Rica.

Cinco millones de sustancias químicas se han identificado; de ellas unas 70.000 son comercializadas. Es reconocido que estos productos han traído beneficios en la producción de alimentos, en la atención sanitaria, en la erradicación de enfermedades mortales y en obtener una mayor esperanza y mejor calidad de vida. Pero también es cierto que nuevos peligros han surgido, principalmente por los desechos que genera su fabricación y su impacto en el ambiente y en el hombre.

El riesgo de países como Costa Rica es debido a la falta de legislación sobre la importación y comercialización de estos productos, lo que permite que nos inunden de pesticidas, medicamentos o desechos que tienen un alto poder tóxico, originando con ello males en la salud de las personas y en ambiente en general. Sobre este particular se cita que países como los nuestros deben dictar una legislación que controle la producción, manejo y destino final de los desechos peligrosos y que debe procurarse tecnologías y productos alternativos que eliminen el problema de raíz.

Las lluvias ácidas son un problema que se da especialmente en los países industrializados del Norte, a causa de los modelos de desarrollo y consumo que los mismos han adoptado. En estas regiones, unos 10 millones de kilómetros cuadrados se encuentran ya dañados, al caer por medio de dichas lluvias, unos 78 – 284 millones de toneladas de ácido sulfúrico y entre 20 – 90 millones anuales de ácido nítrico.

La acidificación disminuye la fertilidad de los suelos. También se sospecha de que las lluvias ácidas pueden ocasionar serios trastornos en la salud de las personas. Además los ácidos aceleran la corrosión de los materiales utilizados en la construcción de edificios, etc., puede dañar valores arquitectónicos u objetos culturales como pintura. Por todo ello, en estos países del Norte se han dictado convenciones para prevenir la contaminación transfronteriza para reducir las cantidades de azufre empleados en los procesos productivos y reducir las emisiones de óxido de nitrógeno. Se busca también el empleo de la mejor tecnología para reducir las emisiones y estableciendo programas efectivos de vigilancia.

La energía biomásica ocupa atención especial en el mundo, y en Costa Rica también, máxime ahora que hay toda una crisis energética. Sin embargo, su uso en gran escala plantea una serie de interrogantes como ¿Qué clase de plantas se adaptan mejor a la agricultura energética?. ¿Qué combustibles cabe producir y de qué manera?, ¿Resulta realmente viable, en términos económicos, sociales y ambientales la agricultura energética en gran escala?. Esperamos que estos temas se aclaren y se tomen en cuenta en nuestro país, para poder empezar a desarrollar la energía verde en forma apropiada y ambientalmente aceptable.

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