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Hambre y conservacion

Por: Alexander Bonilla D.

 

Al escribir sobre Desarrollo Sostenible (D.S.) recuerdo lo que manifestaba el Director del PNUMA Mostafá Tolba en relación al tema; decía “demasiada retórica, mucha palabrería, muy poca acción”.

Qué significa realmente Desarrollo Sostenible?. Tanto he leído sobre esto que a veces resulta problemático tomar una definición modelo.

Sin embargo, dentro de mi pensamiento, creo que la más aceptable se basa en los principios estipulados en el libro “El Desarrollo Sostenible: una guía sobre nuestro futuro común” (sin fecha, pero publicado recientemente por IICA y CATIE, Costa Rica).

Para aclarar el significado de DS hay que tomar en cuenta dos aspectos.

  1. Las necesidades escenciales de los más necesitados: los pobres, los indigentes, los miserables del mundo.
  2. Los obstáculos y limitaciones que imponen la tecnología y la sociedad, a las capacidades del medio ambiente para satisfacer las necesidades antes mencionadas.

El DS en consecuencia pretende que el proceso de transformación que busquemos, la utilización de los recursos, la orientación de las inversiones, la canalización del desarrollo tecnológico, y los cambios institucionales contribuyen a atender las necesidades humanas actuales y futuras. Para lograrlo, las políticas de desarrollo de nuestros países deben incrementar la capacidad de producción con equidad ambiental, y buscar que el crecimiento demográfico se de tomando en cuenta la capacidad de carga de los ecosistemas productivos.

Yo creo que si queremos obtener un verdadero DS, tenemos que revisar las políticas que tenemos tomando en cuenta su impacto en la ecología y en el desarrollo económico. Esto nos lleva a un replanteamiento del crecimiento.

La pobreza disminuye la capacidad de proteger el ambiente y aumenta las presiones sobre el medio. Pero la conservación con hambre no va, como tampoco la conservación puede coexistir con el sobre consumo y el derroche. Sin embargo, las políticas ambientales no deben limitar el derecho al desarrollo que tenemos. No es justo que los países desarrollados, que muchas veces alcanzaron su desarrollo a costa de recursos naturales y contaminación, hoy pretendan, con presiones y restricciones ambientales al intercambio comercial, imponernos límites al desarrollo.

Nuestros países no quieren cometer los errores o delitos ambientales que cometieron los países industrializados para obtener su desarrollo, aunque reconocemos que en mucho nuestro deterioro ecológico se debe a las políticas económicas y de desarrollo que esos países impusieron o impulsaron a través de organismos financieros internacionales. Ahora ha llegado el momento de que los países industrializados asuman su responsabilidad, pero no restringiendo o poniendo limitaciones a nuestro desarrollo, sino brindando los recursos económicos y humanos para promover una transferencia de tecnologías ambientalmente aceptables.

Nosotros queremos llegar a tener los niveles de exigencia y estándares ambientales que hoy tienen los países desarrollados, más ellos tienen que comprender que esto no lo podemos lograr de la noche a la mañana; o sea, tampoco nuestros gobiernos a nivel nacional pueden pretender paralizar el desarrollo aduciendo políticas ambientales.

El crecimiento económico que necesitamos es el que resulte menos consumidor de energía y más equitativo en sus repercusiones sociales. El desarrollo que se propicie debe ser con justicia ambiental y con consideraciones sociales. El grado de desarrollo que presentan algunos países no refleja la realidad por que no se ha tomado en cuenta en la elaboración de los índices económicos, el costo del deterioro ambiental. El día que esto se haga y que ese costo se contabilice en las cuentas nacionales, ese día habremos empezado a encontrar el camino hacia el verdadero desarrollo sostenible. El país que quiera el DS debe empezar a conocer su realidad económica y no seguir ocultando el flujo de caja negativo que refleja el mal manejo del entorno natural. Cuando nuestros políticos conozcan el verdadero costo del deterioro ambiental estarán más propensos y comprenderán mejor el valor de promover el DS.

Yo no concibo seguir hablando a favor del ambiente sino se atienden las necesidades esenciales de la población. Para qué árboles y agua limpia si la gente se muere de hambre, si no le brindamos mayores oportunidades de empleo, de vivienda digna, en fin, si no les garantizamos por lo menos los niveles mínimos de consumo. El deterioro ambiental puede ser fuente del caso social, como cuando falta agua potable en las comunidades, producto de la destrucción de las zonas de captación del líquido vital. Pero gente sin trabajo y sin satisfacer necesidades básicas de su familia, pueden verse obligados a atentar contra los recursos naturales. Ya esto se empieza a ver en muchos lugares de Costa Rica y Latinoamérica.

En materia ambiental lo que para nosotros es el futuro, para el campesino es el hoy, pues muchas de sus necesidades son inmediatas. Para el pobre no existe el mañana, para el pobre y su miseria solo existe el hoy. De tal manera que la vara ambiental con que se mide a unos no es la misma para los otros. Quien no entienda esto no sabe, ni podrá lograr nunca un verdadero DS en nuestros pueblos.

El DS debe buscar conservar y mejorar la base de los recursos naturales. Solo así podremos hacer frente a los elevados niveles de consumo del mundo industrializado y el aumento de la población. Hay que conservar la biodiversidad pero con fines económicos o científicos en donde se vean beneficiados, como dijimos al principio, los más necesitados. Nuestros países no deben conservar la biodiversidad sólo pensando en satisfacer las necesidades ecoturísticas de los países industrializados; nuestros bosques no deben ser un bazar de disfrute de unos pocos. No. Nuestra biodiversidad la debemos proteger y conservar porque representará un elemento vital en el desarrollo de nuestros pueblos.

Yo no creo que nuestros problemas forestales, que la deforestación de nuestros países, se resolverá ampliando Parques Nacionales o decretando a todo un país como Costa Rica Parque Nacional. La conservación de la biodiversidad en los parques y otras áreas protegidas debe involucrar a campesinos y agricultores. Debemos desterrar el concepto conservacionista de la década de los setenta, que fue bueno en su momento. Hoy consolidamos un área protegida, no sacando al agricultor o campesino de su nicho social, de su finca o parcela, sino dándoles alternativas productivas dentro del desarrollo sostenible, porque no debemos perder de vista que el ser humano es el principal recurso natural a proteger.

Los problemas de tierra son una “bomba de tiempo”. Cada día se agravarán más. La presión sobre los recursos naturales aumentará conforme aumente la población. Si el problema social, de fuentes de trabajo y otras situaciones, no se resuelve, mañana, toda política que se haga no valdrá de nada para contener las invasiones de fincas con bosques o sin bosques. Tampoco parará nadie las invasiones a las áreas protegidas, incluídos los parques nacionales.

Por eso, cuando en la zona Atlántica de Costa Rica, Sarapiquí y Tortuguero, se proponen proyectos de expansión bananera, siento más bien que se estaría ayudando hacia el futuro los bosques de Tortuguero. Porqué?. Porque esa zona es muy conflictiva, donde ya se dan conflictos agrarios y de lucha por tierras; donde no hay fuentes de trabajo. Bien que mal, las bananeras darán cientos de trabajos y aunque algunos parches de bosques dispersos desaparecerán y se incrementará la contaminación, a la larga, esto será lo que contendrá las presiones sobre zonas boscosas privadas o de áreas protegidas. Si con una actitud intransigente hoy no se quieren bananeras en esa zona porque habrá algo de deforestación, mañana no serán las bananeras las causantes de la deforestación, sino que serán los precaristas que invadirán terrenos forestales y nadie los parará. Ejemplos sobran y ya se está dando esta situación.

Me temo que si en materia de conservación queremos ser “más papistas que el Papa” o “le jalamos mucho el rabo a la ternera”, lejos de beneficiar a la naturaleza, la estaremos condenando al desastre el día de mañana. Y cuando esto suceda?. Dónde estarán los teóricos ambientalistas, que sólo hablaron y no visualizaron el mañana ni nunca entendieron el verdadero desarrollo sostenible?.

El DS es buscar alternativas en la agricultura, en la industria, en la producción de energía, etc.. Puede y debe haber producción de café, de banano, de flores, de Palma Africana, de naranjas, en forma sostenible. Es tener minería e industria en forma sostenible. Pero el DS no es justificante para hacer cualquier cosa que deteriore a la naturaleza o al hombre. Quien crea que amparado al DS puede venir por ejemplo a querer botar desechos tóxicos al país, está equivocado. Saber qué es el DS es también tener un pensamiento, un cerebro sostenible, que pueda discernir sobre lo que mejor le convenga a la humanidad, después de conocer y valorar las diferentes variables que nos presentan sobre la implantación de un determinado proyecto de desarrollo.

En el mundo del futuro, en el mercado internacional Costa Rica tendrá que competir por calidad. Un nuevo grado de calidad se podrá obtener produciendo con equidad ambiental. Por ello creo que empresarios, productores, industriales, importadores y exportadores, deben prever mejor las repercusiones ambientales de las tecnologías que se apliquen.

Costa Rica puede y debe promover el desarrollo sostenible. Aunque somos un país de contradicciones porque ocupamos un lugar de prestigio en materia de conservación de la biodiversidad por medio de Áreas Protegidas y la educación ambiental, también somos unos grandes destructores del bosque tropical y en contaminación estamos muy mal. La contaminación de aguas, aire y por plaguicidas, es alarmante, y nos sentimos frustrados e impotentes para atacarla. Yo creo que el ambiente le pasa hoy lo que le pasaba a las personas en los ambientes de trabajo hace más de 100 años. Tuvo que darse toda una revolución social para que al hombre se le diera el lugar que le correspondía. Ahora le toca al ambiente su tiempo. Debe dársele el lugar que le corresponde, porque está en juego las actuales y futuras generaciones.

Pero… en asuntos ambientales, como en tantos otros, una cosa es decir y otra es hacer, ver los resultados. Una cosa es hacer una estrategia o lanzar una Proclama y otra hacer realidad lo que en ellas se plantea.

La estrategia de conservación que presentó el gobierno de Arias (1986-90) fue un gran esfuerzo y definió líneas de acción claves para el futuro desarrollo de Costa Rica.

La proclama del Nuevo Orden Ecológico de Cooperación Internacional del Presidente Calderón (1990-94), tiene la virtud de elevar al mayor rango, al nivel Presidencial, las inquietudes por la problemática ambiental.

El Nuevo Orden Ecológico de Cooperación Internacional busca iniciar un desarrollo sostenible en Costa Rica. Así está pensado. Hacerlo realidad son otros “cien pesos”, principalmente porque creo que todavía no ha calado en todo el aparato gubernamental lo que significa hacer las cosas con “alma ambiental”. Sin embargo, aunque lento, el cambio va produciéndose. Un ejemplo claro es la Diplomacia Ecológica que ha implantado el actual Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Bernd Niehaus, que esperamos se mantenga en el futuro, independientemente del gobierno que llegue.

En materia ambiental, creo que unos se van a los extremos al querer una conservación pura, sin tomar en cuenta las realidades sociales y económicas; otros por el contrario ven en la conservación una limitante al desarrollo. Todavía no se entiende que conservación y desarrollo, pueden y deben ir de la mano. De ahí que a un Ministro, a un Poder Ejecutivo, a un Poder Legislativo, le será muy difícil poder enrumbar al desarrollo sostenible por la senda adecuada, porque no se tienen los recursos humanos económicos, tecnológicos, legales, ni administrativos, correspondientes.

Por otra parte será muy difícil promover el Desarrollo Sostenible si no participa la empresa privada, el industrial, el ciudadano. Por eso yo creo fundamental lograr una concertación ambiental entre el Poder Ejecutivo, el Legislativo, los ciudadanos, los grupos ambientales y el sector empresarial y el industrial. Unos y otros tendrán que ceder. Si no los entendemos, “nos jodemos todos” y el DS nunca lo encontraremos.

Estimo que a esta altura del siglo, no debemos tomar actitudes de oponernos por oponernos a todo. Lo que debemos es dar una lucha en lograr que en los proyectos y actividades se realicen los mejores estudios de impacto ambiental, se les de seguimiento en la fase de construcción y operación, y se apliquen las mejores tecnologías existentes. Obviamente que hay campos o aspectos en los que debemos ser inflexibles, como no permitir que nos conviertan en basureros de desechos tóxicos, o que nos vendan productos, procesos o tecnologías desechadas por su toxicidad en otros países. Eso no sería DS.

En Costa Rica hay actividades o proyectos que son ejemplos de Desarrollo Sostenible, tanto a nivel público como privado. Citaremos algunos de ellos.

  1. Sistemas de áreas de conservación, en especial los parques nacionales y el manejo del ecoturismo Sobre este último diremos que viene por nuestras bellezas naturales, pero si no se controla puede convertirse en un “boomerang”. Ya es tiempo de que se empiecen a hacer estudios de capacidad de carga en la áreas más visitadas y de mayor potencial ecológico. Si no, corremos el riesgo de que este turismo ya no sea sostenible. También es tiempo de que en el desarrollo de la infraestructura turística se exijan estudios de impacto ambiental. Para qué carreteras y grandes hoteles, si nuestros ríos y plazas quedarán contaminados?. El turista no querrá venir a ver eso. Pero no sólo el deterioro ambiental puede afectar al turismo ecológico, también el deterioro del ecosistema social lo alejará. Qué es esto?. Ladrones, narcotráfico, pobreza, miseria. Quizás esto alejará más rápidamente el turismo que el mismo deterioro ambiental propiamente dicho. O sea, reiteramos, la solución a los problemas ambientales, pasa ineludiblemente por la solución de problemas sociales y económicos.
  2. Proyectos de manejo de bosque de PORTICO en las Llanuras de Tortuguero. Un ejemplo a nivel local e internacional, que contribuye a mantener la biodiversidad y como zona de amortiguamiento de áreas protegidas (Parque Nacional Tortuguero, y Refugio de Vida Silvestre Barra Colorado).
  3. Proyecto de reforestación el Buen Precio En Cariari de Guápiles. Reforestación con especies nativas como el laurel, roble coral, surá, etc.
  4. Proyecto reforestación Bosque Puerto Carrillo Proyecto de reforestación con Teca y Pochote en Guanacaste.
  5. Finca La Selva de la Organización para Estudios Tropicales Promueve la investigación y el turismo científico.
  6. Reserva biológica de Monteverde Promueve el turismo ecológico.
  7. Manejo y producción en cautiverio de iguanas Promueve la investigación y el turismo científico, en Orotina.
  8. Proyectos de reforestación de la Plywood Ubicados en Siquirres.
  9. Algunos proyectos de agricultura orgánica en el norte de Cartago Hay otros proyectos en lo forestal y ecoturismo.

Espero que esta lista se amplíe: que mañana estén bananeros produciendo banano ecológico , los cafetaleros produciendo café con tecnologías anticontaminantes, o los mineros sacando oro con criterios ambientales.

Solo si todos asumimos nuestra responsabilidad, si se dan las bases administrativas, jurídicas, y los recursos humanos y económicos, podremos encontrar el Desarrollo Sostenible.

Caso contrario, posiblemente nuestra frustración e impotencia aumentará día a día, y veremos a las estrategias o proclamas como excelentes documentos teóricos y filosóficos, que quisieron variar el rumbo, pero no puedieron.

Finalmente pienso que la práctica del DS empieza en el hogar, en la familia y que un requisito fundamental para que un país lo aplique es mantener un sistema democrático.

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